*hola se que ste tema debe ir en seccion fan fics pero no se si por alla les guste el yuri a ver si les gusta esta historia... no sean crueles conmigo ok nnU*
Capítulo I
El principio de todo
Era una niña de unos 10 años que vivía en un hogar muy destruido su único deseo era morir pero se mantenía firme por sus hermanos pequeños. Todos los días ella se levantaba muy temprano para recorrer el parque, ese era su lugar de relajación para olvidarse de todos sus problemas que tenía a su corta edad.
Camino a su lugar de descanso, ve a lo lejos un pasaje muy estrecho que ella nunca había visto.
- -que extraño nunca había visto este pasaje?¡¡-se pregunto la dulce niña de ojos marrones
Ella siguió de largo y no tomo en cuenta, pasando todos los días ella veía ese pasaje en el cual tenia mucha curiosidad de ver. Entró a ese lugar el cual la condujo a un jardín grande cual hermoso era. Quedo deslumbrada y decidió venir allí todos los días para desahogar sus penas. Al día siguiente ella volvió a su lugar escondido y allí cerca de los narcisos estaba una hermosa niña de cabello negro como la noche y ojos azules oscuros como el mar, tenían casi la misma edad.
- -que haces aquí?- cuestionó Penélope que así se llamaba la linda niña de cabello negro
- -lo mismo te pregunto-contestó Coral, dulce niña de ojos marrones-
Las dos pequeñas se quedaron mirando desafiantemente una a la otra, tan pequeñas de edad y estatura pero grandes de coraje y valentía, los minutos pasaban y ellas no decían ni una palabra, coral solo se dio la vuelta y se marchó. Penélope quedo extrañada ante tanta frescura pero no tomo importancia.
En la noche hubo una gran tormenta, pero coral solo esperaba que amaneciera para ver los hermosos lirios que ella había plantado con tanto esmero.
A la mañana siguiente coral se levanto muy temprano para ver su jardín pero cuando llegó, solo encontró cenizas en donde alguna vez hubo un paraíso terrenal, la pequeña niña estaba destrozada y lo único que pudo hacer era echarse a llorar e irse; instante después Penélope cruzó por ese sitio cargada de fertilizante y mucho abono para sus lirios, ella iba muy feliz por tener un lugar solo para ella a pesar de la inusual compañía de coral, cuando entró quedó impactada ya que donde su hermoso jardín estaba solo quedaban las cenizas. Las dos niñas se resignaron y no volvieron mas, se pusieron a pensar la causa y llegaron a la conclusión de que una de las dos había sido pero al pasar de los años se fueron olvidando poco a poco de lo sucedido.
Los años pasaron y las dos niñas de aquel día fueron creciendo y pasando por muchos momentos difíciles y hasta perdiendo a las personas por las cuales tanto luchaban pero el recuerdo de aquel jardín permanecía intacto, pero aun estaba perdido y solo bastaría una historia para recordarlo.
Capítulo II
Tan solo con una mirada
Se levanto una mañana una joven de unos 16 años de edad, muy cansada, su cuerpo semi desnudo recorría la habitación y lavándose la cara se asomaba a la ventana. Mirando hacia la calle soñaba despierta, pensaba en un lugar donde ella pudiera estar en paz, sola y con la persona que ella ame; tal vez un gran empresario o una estrella de rock.
Una voz se escuchaba a lo lejos gritando el nombre de esta joven.
- Coral¡¡¡¡-
Una muchacha de la misma edad que ella entró a su alcoba como un relámpago, haciendo estruendo al pasar.
- Coral, otra vez llegaremos tarde !Muévete¡- grito un poco molesta la joven
- Domenic, estaré lista en dos minutos- respondió coral sentada en su cama poniéndose su uniforme, muy tranquila se levantó y se hizo sus trenzas, las dos muchachas se marcharon.
Ya cerca del colegio las dos chicas corrían lo mas rápido posible, Coral no se dio cuenta al cruzar, que un carro venía hacia ella y pasó, hubo un silencio total en ese lugar, solo se podía escuchar el grito de Domenic diciendo el nombre de su amiga, Coral sintió que su vida se iba en un instante pero antes de que el carro la llegara a tocar causándole una muerte segura una chica muy linda con una cabellera negra y larga saltó donde estaba Coral y la empujo cayendo encima de ella.
- ¡Coral, cuidado¡-grito desesperada su amiga
El ruido del freno del carro ensordeció a la gente que estaba en ese lugar, pero al ver el valiente acto de esa joven al salvar la vida de Coral fue aplaudida, aunque cuando ella despertó vio frente a frente a esa joven, encima de ella, Coral se ruborizo y se desmayó.
Al día siguiente la joven despertó, viendo a su alrededor para ubicarse donde estaba, ella llamó a su amiga, ella era la única que le podía decir.
- ¡Domenic¡
- ¿que pasa? Aquí estoy amiga
- Que me ha pasado?
- Te has salvado de puro milagro, deberías dar las gracias a la joven que evitó que ese carro, te dejara como calcomanía, además era muy bonita, solo te golpeaste la cabeza y por eso quedaste inconciente, ahora tienes excusa del porque eres rarita jajaja.
Seguramente Coral nunca olvidaría el hermoso rostro de aquella joven pero por una razón sentía que esa mirada ya la había visto antes. Ella se recostó con una sonrisa en su rostro pensando en esa heroína que salvó su vida y cerrando sus ojos se durmió.
Capitulo III
Promesa de protección, almas gemelas
A la mañana siguiente le dieron de alta en el hospital, ella estaba muy contenta porque ya había salido de la clínica y ya podría ir al colegio, sin embargo ella no podía olvidarse de la persona que salvó su vida.
- Coral, que esperas vamos tenemos que llegar al colegio antes que suene el timbre
- ¿eh? Si ya voy, solo que…-quedo callada y no dijo nada solo iba caminando pensando en el accidente, en ese momento recuerdos pasaron en su mente los cuales la hicieron llorar pero inmediatamente los borró y no dejó que su amiga Domenic se preocupara.
Cuando llegaron al colegio había un alboroto miles de chicos y de chicas estaban murmurando a cerca de una nueva alumna que estudiara en la institución la cual es muy rica y muy hermosa.
Domenic y Coral subían las escaleras cuando unas chicas que iban subiendo empujaron a Coral haciendo que pierda el equilibrio
- Coral, cuidado te ca… ¡coral¡- se asusto mucho ya que antes de advertirle ella ya estaba por rodar de las escaleras, pero alguien la sujetó e impidió que se cayera.
Coral salió del trance en que estaba y se dio cuenta que fue salvada por segunda vez, y por cosas del destino por la misma chica que la ayudó hace dos días.
- gracias, lo lamento mucho, soy muy distraída-disculpándose, Coral se sentía apenada
- no tienes porque disculparte, ¿te encuentras bien?
- S-si –ella estaba muy apenada por lo sucedido pero solo podía decir lo lamento y muchas disculpas mas
El colegio hablaba mucho acerca de ella y sobre la nueva estudiante, Coral se armó de valor y fue directo hacia donde estaba la hermosa heroína
- Hola… quería decirte…
- No tienes que agradecer nada, ya te lo dije- la joven muy amable sonreía
- N-no vengo a decir eso
- ¿Entonces?
- quería saber cual es su nombre- armada de valor y haciendo puño, preguntó firmemente
- Mi nombre es… Penélope
- Penélope…
Coral se retiro con un palpitar en su corazón, nombrando una y otra vez el nombre de Penélope.
En todas las clases ella no podía dejar de pensar en su nueva conocida.
En el receso, Coral iba caminando por el patio trasero del colegio, en la mano llevaba un collar con el símbolo de la luna y el sol, pensaba dárselo a Penélope pero antes quería verla, la luz se tornó oscura y su cuerpo desfallecía, Coral se estaba desmayando.
Cuando despertó vio a una persona frente a ella, su corazón latía velozmente, cuando volvió en si, frente a ella estaba Penélope, ella estaba por ahí cuando vio que Coral estaba tirada en el suelo
- Creo que nunca terminare de pagarte las veces que me has ayudado
- Yo se como lo podrás hacer
- ¿Como?- su expresión cambio y una preocupación inundó su pensamiento
- Quiero que me des una parte del collar que cargas en tu mano
- ¿Eh? Pues… este collar te lo pensaba dar- ruborizada, miraba el collar y alzándolo se lo puso en el cuello
- Desde ahora yo seré como tu ángel guardián ¿te parece? –dijo Penélope con una sonrisa muy linda y muy sutil
- Yo… está bien, y yo te protegeré cada vez que sea posible- con una mirada muy dulce pero decidida
Así fue pasando el día, Coral pidió un traslado al colegio, esa fue la idea de Domenic ya que ella no quería que le vuelva a pasar algo a su amiga.
La noche cayó y la luna estaba mas brillante que nunca, Coral miraba la luna y solo pensaba en la mirada tan dulce de Penélope, en ese momento ella recordó haber visto esos ojos antes pero solo unas imágenes de un jardín aparecían en la mente de Coral, al fin y al cabo dejó de pensar en ello y se concentraba mas en descubrir que le estaba pasando pero cada vez que pensaba en los encuentro que tuvo con Penélope su corazón latía fuertemente y pareciera que repetía una y otra vez el nombre de su ángel guardián
La noche pasaba y ella quedo dormida esperando a que amaneciera para que las dos almas gemelas se reencontraran.
Capitulo IV
Los sentimientos, la noche de confusión
A la mañana siguiente Domenic se levanto muy temprano y fue a ver a su amiga en la otra habitación.
- Co-ral le-vántate¡¡¡¡ gritando desesperadamente
Coral se paró asustada y cayó de la cama, luego se levanto media atarantada a preguntar que pasaba pero el sueño la vencía y se volvió a acostar, Domenic salió del cuarto y unos minutos después ella regresó pero esta vez venía con un vaso lleno de agua y lo vacía encima de coral, ella da un brinco de la cama y se despierta completamente.
- Ahhhhh, ¡Domenic! Que has ¡hecho!- gritaba Coral quitándose la ropa y envolviéndose en la toalla
- Es que no te levantabas- decían con una risa burlona Domenic
- Bueno ya me visto-con un suspiro empezó a ponerse el uniforme
Domenic le lanzaba agua a Coral para que se apuraran y dejaron el cuarto hecho un relajo. La campana sonó y ellas salieron a la primera clase que tenían. Penélope no estaba en el mismo curso que ellas pero sin embargo Coral y Penélope se podían ver en los recesos.
Las horas pasaron y el tan anhelado receso llegó. Coral salió del salón e iba corriendo por los enormes pasillos del colegio cuando de repente ella tropieza en la puerta de la sala de lectura, alguien la sujeta para que no se cayera pero sin embargo se arrodillo porque no aguantaba su peso, además no había dormido bien.
- Lo…lo lamento-decía sin parar Coral arrodillada en el suelo y con la cabeza abajo
- No hay problema yo se que eres muy despistada no por eso te conozco ya 5 años-con una sonrisa su amiga Domenic la ayuda a pararse.
- Domenic que haces aquí creí que tenias clase de piano
- Nos dieron el día libre ya que el maestro no vino, pero que bueno porque si no ahora estuvieras por vigésima vez en la enfermería-sonriendo.
Coral apreciaba mucho a Domenic ya que ella estuvo con ella desde los momentos más difíciles hasta los más alegres, eran muy unidas. Penélope a lo lejos estaba observando a Coral y su expresión se tornó molesta, volteó y se fue.
- Bueno Domenic yo tengo que irme es que tengo una cita y pues nos vemos mas tarde…
- Eh… ¡Coralia!
- ¿Co…Coralia? Nunca me has dicho por mi nombre completo ¿que pasa?
- Lo lamento es que… quería decirte que eres a la persona que mas quiero en este mundo y quiero que seas feliz- sonriendo.
- Gracias, hermana
Coral fue corriendo al tejado y allí estaba, una joven muy hermosa con su cabello largo y oscuro como la noche, sus ojos tenían un brillo muy especial, era una mirada altiva que reflejaba firmeza y decisión y a la vez ternura y compasión. Coral se acercó donde estaba ella; muy temerosa pronunció algunas palabras y se sentó a lado de ella
- Perdón por llegar tarde
- No importa, ya estas aquí conmigo
- Eh… eso me alegra mucho porque te considero una persona muy especial para mi… mi ángel guardián- respondía con una gran dulzura la cual conmovía a Penélope
El timbre sonó y las dos tenían que despedirse, pero antes Penélope tenía que decir algo, tenia que expresar lo que sentía en ese momento, esa duda que la carcomía pero no quería arruinar ese momento y lo único que hizo es entregarle una carta y marcharse.
Coral abrió el sobre el cual decía:
Coral:
Te escribo porque quiero verte esta noche en la fuente cerca del rosal, te estaré esperando ansiosa, no faltes por favor.
ATT:
Penélope Uzumaki
La noche cayó y Coral estaba muy entusiasmada la hora indicada llegó y ella salió pero antes habló con Domenic.
- Domenic voy a salir ¿podrías quedarte en mi habitación y cubrirme?
- ¿Eh? ¿A donde vas?
- Voy a verme con Penélope es que ella me quería decir algo
- Pues… esta bien yo… te cubriré, no dejare que te cachen lo prometo
Coral llegó al lugar del encuentro y Coral un poco asustada se sentó, unos pasos se escuchaban y una dulce voz susurraba: “me alegra que hayas venido”.
Coral alzó la mirada y vio que tan radiante estaba Penélope la cual opacaba hasta a la misma luna.
- Gracias, por venir… Coral
- La verdad es que estaba muy…ansiosa por verte- estaba muy nerviosa y con sus manos arrugaba el vestido
- Ven… - Penélope la agarra de la mano y la saca a bailar
Penélope estaba muy feliz pero no se comparaba con la enorme alegría que sentía Coral. Un estruendo se oyó el cual retumbo por todo el colegio, la tierra temblaba como nunca, en minutos hubo un alboroto, Coral salio corriendo en pleno terremoto Penélope trato de detenerla pero no pudo. Coral entró a su cuarto donde Domenic estaba y vio que ella estaba tirada en el suelo, ella se tiro llorando encima de ella creyendo que estaba muerta pero Domenic recobró el conocimiento y lo único que pronunció era “que alegría que estés conmigo así no tendré que arreglar el cuarto sola” con una leve sonrisa forzada.
El cuerpo de bomberos que estaba cubriendo el incidente entró al cuarto y se la llevaron a la clínica.
Coral estaba en el hospital junto con Penélope, los médicos llegaron y Coral estaba muy desesperada no paraba de llorar así que Penélope interfirió
- Doctor díganos como esta Domenic-
Penélope estaba muy preocupada por Coral ya que ella estaba muy descontrolada
- No son muy buenas noticias-respondió el medico
- ¿Pero que paso?-contestó coral tranquilizándose un poco
- Lo que pasa es que… su amiga pues, no aseguramos nada pero creemos que ella no sobrevivirá- dijo el medico sin piedad alguna
Esas palabras retumbaban los oídos de Coral, ella lo único que pudo preguntar era “por que”
El doctor explico que el golpe que ella sufrió le provoco una posible hemorragia interna pero le dio una esperanza porque dijo que aun no lo sabían bien y que si sobrevivía hasta mañana le harían los respectivos estudios. El medico se retiró y Coral se sentó, Penélope estaba abrazándola para consolarla a ella le dolía que este así y realmente no sabia porque. La directora del plantel llegó y pidió a Penélope que si podía llevar a Coral a su casa a que se de un baño y se cambie de ropa, Penélope no aceptó.
- Señorita preferiría llevar a Coral a mi casa así la estaré cuidando, ¿será posible?
- Si no te molestas pues claro que puedes
Penélope llevó a coral a su casa y en todo el camino Coral no pronuncio ni una sola palabra ni derramó ni una sola lágrima. Finalmente llegaron a la casa, subieron a las alcobas y luego fueron al cuarto de baño.
Ya en el “bathroom” Penélope aprovechó para hacerla reaccionar pero fue en vano, Coral no se movía solo miraba fijamente a un punto neutro el cual no tenia ningún significado. Penélope tuvo que bañar su cuerpo inmóvil lo cual la hizo sonrojar pero sin embargo lo hizo luego de terminar subieron a la alcoba y se pusieron las frazadas, Penélope no aguanto verla así a Coral, así que le gritó.
- ¿Coral debes reaccionar no puedes estar así solo desahogote, ponte a pensar Domenic querría que te pusieras así?
Coral reacciona y se lanza a los brazos de Penélope, lloraba desconsoladamente y Penélope lo único que hizo fue abrazarla y pegarla cerca de su pecho
- Te prometo que un nuca te dejare, mi pequeña
Penélope dijo eso y recostó a Coral en la cama para que descansara.
Sonó el teléfono y Penélope contestó, era la directora la noticia que tenia no era muy buena, Coral estaba escuchando todo.
- ¿Que paso directora?
- Lo que pasa es que Domenic entró en coma y no se ve muy bien
- Que domenic entro en coma…
- ¡¿domenic en coma?!-
Coral había escuchado todo, ella al saberlo se desmayó, Penélope se aventó para ayudarla y alcanzó a cogerla antes de que cayera. Penélope la sacó a la alberca para hacerla tratar de reaccionar pero al verla tan cerca Coral de ella se fue acercando mas hasta besarla. Cuando ella la besó un latido se escuchó y Coral reaccionó pero al sentirlo no hizo nada, se quedó en ese estado y se durmió. Creyendo ella que todo fue un sueño, un sueño dulce y muy doloroso que había tenido.
Capitulo V
Sentimientos prohibidos
Despertó a la mañana siguiente en un lugar que no conocía, estaba asustada, creía que todo era un mal sueño y algo la alivianó.
Al levantarse de la cama un dulce aroma podía, oler era, la fragancia de la persona que hacia latir su corazón de un manera rara y a la vez natural.
Volteo a ver y al girar era Penélope, ella entraba con una bandeja de comida y una sonrisa que la hacia pensar que todo era un sueño, aunque todo estaba muy confuso, al verla recordó ese beso, ese beso que la cautivó y no pudo hacer mas que sonrojarse.
- ¿Pasa algo? - Pregunto Penélope muy extrañada
- ¿Eh? No nada solo que tuve un sueño muy feo, era que Domenic estaba en la clínica y hubo un accidente… pero ahora se que fue un sueño… por cierto ¿porque estoy aquí?
Penélope solo alzo su mano y miro tiernamente a Coral dándole un beso en la mejilla y con una sonrisa fingida dijo “todo esta bien”.
Se quedó desconcertada sabia que algo no andaba bien pero sin embargo tomo todo lo sucedido como un sueño. Se arreglaron y salieron para el colegio. Cuando llegaron al instituto Penélope solo la abrazó y bajó del carro, estaba muy contenta Coral porque nunca se había llevado tan bien con alguien como lo hacia con ella, aparte de Domenic era a la primera persona que quería con todas sus fuerzas y ella decía que se la jugaría todas por ella. En ese momento sintió una seguridad completa, al ingresar a los pasillos las chicas la miraban muy extrañas, no sabía porque. El timbre sonó y todos entraron a clase, la jornada estaba por terminar cuando hubo un anuncio.
- Señores estudiantes tengo algo que comunicarles-
La directora entró a su salón y se paró firmemente como un sargento militar pero sin perder su carisma femenina.
- Tenemos un nuevo estudiante su nombre es Souma Lousian, él es un estudiante de USA, espero que lo traten bien
Souma era de buen parecido y muy inteligente, cuando llegó se fijó mucho en Coral, ella estaba muy nerviosa, su manera de ser era tímida y casi no hablaba mucho con gente que no conocía.
La jornada académica terminó y se extrañó mucho que Domenic no haya ido a clase, preguntó a unas chicas de su salón y le dijeron lo que sucedió la anoche anterior. Coral se sintió muy mal porque Penélope no le había dicho nada y creyó que lo hacia por egoísmo. Coral salió corriendo a la salida y allí Penélope la estaba esperando.
- ¿Estas lista, ya no vamos?
- Porque…-con lagrimas en los ojos y agachada la cabeza preguntaba
- ¿Porque? Que ha pasado porque lloras
- Porque no me dijiste que… que Domenic estaba en coma
Su corazón estaba muy dolido, la lluvia empezó y lo único que hizo fue dar las gracias por toda su hospitalidad, salio corriendo
Penélope se sintió muy desesperada y no sabia que hacer solo corría tras ella desesperadamente no sabia porque, pensaba que si ella corría tras Coral era porque necesitaba, mirarla, oírla, y protegerla. En plena lluvia la alcanzó y Coral se arrodilló llorando muy lastimada. Penélope se agachó y saco un pañuelo.
- Perdóname…-decía Penélope limpiándole las lagrimas a Coral
- Porque no me…
- No digas nada fue mi culpa te dije que te iba proteger de todo y no pude siquiera cuidarte de un dolor tan grande… lo lamento- acogiéndola en sus brazos-
- Penélope… yo…yo…- se dio a llorar en sus piernas y abrazándola
- Sabes… eres… una persona muy… especial para mi-abrazándola fuertemente a Coral.
Coral se sonrojó y a la vez se sorprendió su cuerpo no le respondía y solo la miró fijamente y le sonrió. Se levantaron y fueron al hospital, recibieron la noticia que su amiga estaba recuperándose pero todavía no estaba fuera de peligro.
- Penélope escuchaste estará mejor.
- Si, si escuche –con una sonrisa de ver a Coral tan entusiasmada y brincando como una niñita.
En ese momento de tanta emoción Coral se debilitó y cayó, eso no era normal pero Coral decía que solo era un resfriado por estar aun con la ropa mojada, Penélope no tomo en cuenta porque era razonable que estuviera así después de una mojada como esa
- Con esto te sentirás mejor- con una limonada en la mano
- Gracias por todo Penélope
- No hay de que… iré a la casa por unas frazadas y una ropa limpia
- OK…- con una mirada tan dulce que hizo soltar una sonrisa
Iba Coral a darle un beso y Penélope susurrándole en el oído le decía “te quiero”. Coral se sonrojo y la quedó mirando y solo sonrió, Penélope se fue y quedo Coral muy feliz ya que cada día su corazón iba revelando su verdad… los sentimientos prohibidos.
Capitulo VI
Tormenta en el alma
Penélope llegó a su casa y un muchacho estaba en la sala
- ¿Que haces aquí, quien eres?- preguntó Penélope muy alterada
- ¿Acaso no me reconoces?
- ¡Basta! ¿quien te dejó entrar?- agarrando una espada de esgrima, estaba dispuesta a atacar
- Hey veo que no has cambiado en nada… hermanita- el volteó y sonrió, su parecido era impresionante lo que les diferenciaba era la mirada Penélope tenia la mirada mas desafiante mientras que souma la tenia mas pasiva y misteriosa.
- ¡Souma! creí que estabas en USA
- Lo sé solo que quería venir aquí a estudiar es que es aburrido sin tener a mi melliza a lado mío
- No soy tu melliza, fue coincidencia que tu mamá y mi mamá dieran a luz el mismo día y casi a la misma hora
- Tienes razón solo que yo nací una antes que tu, soy el mayor
- Como quieras, en que colegio estudiarás
- Lo haré en el tuyo, ya me inscribí
- Como sea, iré por unas cosas y me voy, les dices a las empleadas que te enseñen tu cuarto
- ¿Pero…a donde vas?
- No es de tu incumbencia
Souma había llegado a la casa de su hermana menor, el era hijo legal ya hace 6 años, desde que murió la mamá de Penélope su papá se casó con la mejor amiga de ella la cual con su ex marido tuvo un hijo que era Souma, es decir Penélope y ella son solo hermanos de nombre mas no de sangre.
Penélope regresó al hospital y le dijeron que Coral estaba en el cuarto de Domenic, el doctor le dio permiso para que ella entrara. Penélope entró callada y vio a Coral a lado de Domenic conversándole sobre todo lo que había pasado desde que ella estaba así.
No quiso interrumpir y salio a la sala de espera, estaba recordando todo lo que pasó con Souma desde su niñez, ella estaba enamorada de él pero cuando se entero que el iba a ser su hermano lo odio con todas sus fuerzas pero algo la angustiaba y era
Coral, tenía miedo que su hermano la conociera y se la arrebatara.
Un dolor estaba en su corazón y una angustia que no la dejaba pero cuando estaba por irse Souma entra al hospital y la ve.
- Que haces aquí Souma
- Te seguí, quería saber a donde te dirigías con tanto apuro
- Bueno ya sabes a donde ahora me retiro- caminando a lado de él
- Espera-agarrándola del brazo
- Que quieres
- ¿Quien es la chica con quien te vi bajo la lluvia?
- ¿Q-que? No te acerques a ella no sabes de lo que soy capaz
- Veo que te importa mucho
- No tiene caso discutir
- ¿Dijiste que la protegerías verdad? No puedes ni siquiera apoyarla.
- ¡Cállate!- dando la vuelta
- Esta bien no diré mas, yo iré a tomar algo, regresare tarde, hasta mañana
Souma salió del hospital y dejó a Penélope muy desconcertada y triste, ella se sentó y agacho la cabeza, pensando en todo lo que había pasado con él. Al cerrar los ojos se acordó de todo lo sucedido con Coral, su corazón se llenaba de temor y mucha nostalgia aunque ella sabía que tarde o temprano ella tendría que dejar a Coral porque no sabía si sus sentimientos eran correspondidos además sabía que contra Souma era imposible competir, se sentía poca cosa, había un torbellino en su alma.
Capitulo VII
La hora de un recuerdo
Al día siguiente Souma se presentó ante Coral pero como un estudiante común y corriente, Souma no quería que nadie sepa la relación entre él y Penélope.
Coral empezaba a conocer más a Souma pero seguía siendo amiga de Penélope aunque a ella no le gustaba la idea, Penélope la ayudaba para que conociera gente y se distrajera un poco. Un día Coral salió con él al colegio y ahí se encontró con Penélope, Coral muy entusiasmada para presentarle a Souma corrió tras ella pero Penélope no tomaba en cuenta, Coral no sabía porque y se entristeció pero Souma estaba ahí para consolarla, aprovechó la situación y la abrazó, en ese instante Penélope volteó y vio esa escena tan conmovedora pero para ella insoportable y punzo cortante.
Al terminar clases Souma la llevó al muelle para ver la puesta del sol, Coral cautivada con su gran ternura lo abrazó pero cuando lo hizo sintió que estaba engañando a Penélope y se soltó.
- Que pasa?- preguntó Souma
- No, nada solo que… me quede pensando en Penélope…
- ¿Solo piensas en ella no puedes pensar en algo que no sea Penélope?- Muy alterado le contesto.
- Perdón -agachando la cabeza y dando la vuelta se marchaba
- ¡Espera!
- ¿Si?
- Lo lamento es que… estoy un poco celoso, parece que la quisieras mas a ella
Coral se quedó callada y lo miró por un rato
- tal vez… pero… si así fuera no querría lastimarte...tu eres un chico muy lindo y tierno y haré lo posible para corresponderte- Coral volteo y con una lagrima que corría por su mejilla se despidió.
Al llegar al cuarto ella se tiró a la cama y empezó a llorar ella solo pensaba en los momentos tan felices que pasó a lado de Penélope, ella recordaba las actuaciones que ella presentaba, y como reían juntas y… el beso que empezó todo
Recordaba las risas y todas las locuras de su amiga Domenic en ese instante sintió como una puñalada en su pecho que la hizo caer de la cama y derramar lagrimas sin sentido.
Coral apretó fuertemente su pecho, se levantó tomó su abrigo y salió para el hospital. Al ingresar a la sala vio al doctor que estaba atendiendo a Domenic muy apurado Coral lo agarró del brazo.
- ¿Doctor que esta pasando?
- Lo lamento ahora no puedo atenderte
- Pero ¿porque?
- Tu amiga Domenic está grave tenemos que llevarla a emergencias
- ¿Que? No, por favor tiene que salvarla señor se lo suplico- la noticia le cayó como un balde de agua fría, no lloró.
- Haremos lo posible espera aquí cuando termine la operación te diremos como salió, mantente calmada
- Esta bien… ¿cuando puedo entrar?
- Pues… ahora no debe ser después de la operación, pero puedes esperar afuera de la sala de cirugía, esto es un caso especial
El doctor salió corriendo directamente a donde estaba su amiga, Coral entró al baño y sacó su celular, marcaba el numero de Souma pero no contestaba, con el miedo de que Penélope siguiera enojada con ella, marcó su numero y con su dulce voz contestó.
- ¿Hola?, ¿alo?
- Penélope soy Coral por favor podrías venir al hospital es que… es que… Domenic…-Coral no pudo hablar más ya que el dolor la sofocaba y se dio a llorar y tirándose al piso hizo caer el celular
- ¿Hola? ¡Coral! Contesta ¡Coral¡ estas bien voy para allá
Penélope salio desesperada para el hospital. Cuando llegó buscó por todas partes a Coral hasta que entró al baño, Coral estaba tirada en el suelo.
- Coral…
- Ella esta…-casi sin poder hablar
- Tranquila ya estoy aquí-abrazándola-
- Es mi culpa… todo es mi culpa, soy como una maldición- alzando la mirada hacia Penélope
- No, no es tu culpa y no eres una maldición al contrario…
- A que te refieres, todo lo que toco se daña con el tiempo
- No, no es cierto, tu eres lo mejor que me ha pasado… mi protegida, niña de porcelana
Penélope con un tierno beso en la frente de Coral la abrazó fuertemente para no soltarla jamás y que en ese momento fuese la hora de un recuerdo que durara toda la eternidad.
Capitulo VIII
El llanto de la luna
Salieron del baño y fueron a la sala de espera pasaron 2 horas y aun no había noticias de Domenic, Coral estaba muy preocupada y deicidio entrar a sala de operación disfrazada de enfermera, Penélope dijo que era una locura pero al verla tan decidida, quiso apoyarla, juntas entraron al guardarropas del hospital y se vistieron, al estar frente a la puerta donde estaban operando a su amiga ella tomó un respiro y entró.
Al ingresar vio a los doctores muy preocupados y a su amiga tirada en esa cama.
El doctor se dio cuenta que era Coral pero no dijo nada solo dio la orden de que vayan a ver unas cosas y que el estaría con la enfermera que era Coral
- Solo te daré un minuto esta cirugía es muy peligrosa además aun no hemos procedido a la extracción es decir aun no la hemos operado del todo, por favor apúrate
- Gracias, de veras
Corla se acercó a donde estaba Domenic y le agarró la mano apretándola fuertemente
- Debes ser fuerte Domenic, yo te necesito, necesito que me aconsejes…por favor no te vayas- llorando Coral frente a su amiga, Penélope le pone la mano en el hombro y trata de apoyarla.
El doctor ingresa y dice que ya tiene que retirarse, el cardiograma empezó a sonar y eso decía que Domenic estaba perdiendo la vida, los doctores sacaron a Coral pero ella quería quedarse con su amiga pero los guardias la llevaron a la sala de espera y le tuvieron que dar un calmante que la hizo dormir por unas horas hasta que termine la operación. Penélope estaba al pie de la cama de Coral esperando a que su niña despertara, muy tiernamente acariciaba su frente y la veía con gran amor, quería en ese momento darle un beso pero no sabía si en es momento alguien podría entrar y además aun no se perdonaba el beso de la otra vez.
El doctor entró al cuarto de Coral y como ella estaba dormida él habló con Penélope, el médico le dio la noticia, muy cansado se marchó de la habitación, un silencio se oía en el cuarto y Penélope solo la miró y salió a tomar aire.
Coral se levantó y miró por todas partes vio por la ventana a Penélope en el jardín del hospital y bajó a verla, ella pensando que la operación ya había terminado fue ha abrazar como una chiquilla a Penélope pero ella no respondió.
- ¿Que pasa Penélope?
- Acompáñame…
- Claro, ¿a donde vamos?
Penélope la llevó al parque, Coral tenía la sensación que ya conocía este lugar pero no tomó importancia, ella estaba agarrada del brazo de Penélope y ella bien altiva caminaba, Coral se sentía muy protegida y a la vez una niña a lado de ella.
Al llegar se sentaron bajo un árbol.
- ¿Pasa algo?
- Coral…- Penélope la tira de la mano y la abraza
- ¿Que pasa?
- Hoy de mañana… terminó la operación de Domenic
- Ya lo sé y ella esta muy bien ¿verdad?
- Coral… Domenic no resistió la operación y… Coral, ella está muerta
Coral se quedó perpleja ante la noticia, ella se paró y se alejó unos cuantos pasos de ella, no lo podía creer su mejor amiga casi como su hermana estaba muerta era como un mal sueño que quería despertar. Su corazón terminó de hacerse añicos y la voz se le oía quebrada solo lloraba y movía la cabeza de un lado a otro. En su mente recordaba los momentos que pasó con ella desde que se conocieron hasta ahora. Penélope estaba parada frente a ella y extendió sus brazos, Coral la miró y se lanzo hacia ella y la abrazó fuertemente.
Se dirigieron al hospital y ahí estaba, Domenic en un camilla, a Coral se le partía el corazón verla así fría sin vida, sin escuchar su risa, se sentía muy triste porque ya no podría estar con ella ni habrá quien la abrace cunando este asustada ni… habrá quien decirle lo que le pasa pero lo que mas le dolía era que nunca le dijo cuanto la quería y que la extrañaría mucho.
- ¿Señorita Coral?- una enfermera se le acercó
- Si soy yo-ella secándose la lagrimas y con una voz aguda respondió
- Lo siento mucho por la perdida de su amiga pero ella antes de morir me dejó un mensaje para usted
- ¿Cual?
- Dijo “caja de cristal con azucenas”
- ¿Caja de cristal con azucenas?... será…
- ¿Que sucede? Coral…
- No nada mejor vamos a… Domenic…- sus lágrimas no se pudieron contener y abrazada fuertemente a Penélope se marcharon para el colegio a dar la noticia a la directora.
Cuando Penélope estaba por irse Coral dio una petición
- Penélope…
- Si que pasa Coral
- Puedo quedarme contigo esta noche…no quiero estar sola
- Claro Coral- Penélope con una sonrisa la cogio de la mano y añadió –yo estaré contigo para cuidarte y acompañarte el resto de mi vida si me lo permites
- S-si… pero… acompáñame
- ¿A donde?
Ellas se dirigieron a una parte del colegio donde casi nadie conocía solo Domenic y Coral sabían donde quedaba, era un jardín muy hermoso Domenic plantó todas esas flores porque Coral siempre soñaba con un jardín y ella quiso hacerlo realidad.
- ¡Que hermoso!
- Lo se aquí fue que conocí a Domenic
- ¿eh?
- Yo tenia 12 años…mis padres y mis hermanos murieron en un accidente y pues me conseguí una beca para estudiar en este prestigioso colegio… mis compañeras no me aceptaban decían que daba mal imagen al colegio y todo eso entonces un día jugábamos a las escondida y ellas sabían que yo no conocía bien el colegio me vendaron los ojos y me llevaron a un ligar mas lejos de aquí, me quite la venda y mire por todos lados y no sabia donde estaba, me puse a llorar y entonces una niña apreció atrás mío, esa niña era Domenic, ella me agarró la mano y me llevó a mi cuarto, con una sonrisa me dijo su nombre y desde ahí fuimos las mejores amigas del mundo, ella me defendía de las demás y pues ella era como…mi hermana mayor pero ahora… - arrodillándose, cada latido de su corazón eran como 100 puñaladas directamente a su alma, sus lagrimas caían como perlas cristalinas las cuales mojaban los dedos de Penélope la cual alzando el rostro de Coral secaba sus mejillas con su suave mano.
El cielo se conmovió con tal escena que la lluvia caía suavemente como las lagrimas de Coral en el suelo
Penélope se levantó y con una sonrisa extendió su mano, Coral le devolvió la sonrisa pero con lágrimas en los ojos se marcharon a casa de Penélope.
Cuando llegaron a casa de Penélope en el sofá, sentado, estaba Souma, el se sorprendió al ver a Coral empapada y mucho mas abrazada de Penélope, Souma muy preocupado por Coral corrió con una toalla y secó tiernamente su larga cabellera la cual resplandecía como el mismo sol de atardecer, Penélope no quiso interrumpir y subió a su cuarto silenciosamente, Souma se dio cuenta pero lo único que hizo fue apreciarla al subir las escaleras y ver su gran altivez, parecía una diosa bajada del olimpo.
Souma abrazó fuertemente a Coral y le preguntó que le pasaba, ella le contó todo y él se ofreció a cubrir los gastos del entierro. La lluvia se tornó tormenta y las luces de esa mansión parpadeaban, Coral del susto se protegió con los brazos de Souma, él le respondió a su gesto, Coral alzó la mirada y se sonrojó al ver tan de cerca el rostro tan bello y tan dulce de Souma, se miraron fijamente y sus rostros se acercaban cada vez más, Souma la acercó más y Coral cerrando los ojos recibió el beso de él. En la mente de Coral solo apareció el beso de Penélope, al abrir sus ojos vio el rostro de ella pero luego la imagen se tornó a la realidad, ella se alejó de él con un impulso y con la mano en su rostro lloraba con un dolor muy profundo.
- Coral lo lamento yo no quise…
- No, no es eso es que… Penélope…
- Que pasa con ella… acaso…
- No, no es que son tantas cosas que…no puedo soy muy débil…! Penélope ¡- Coral estaba muy asustada, jamás había sentido eso, era una sensación muy extraña que le provocaba dolor y tristeza.
- ¡Souma¡ déjala, así tu dices que la quieres cuidar si te recuerdo que ella estaba bien cuando llegó
- Penélope, no fue culpa de Souma, por favor llévame contigo no quiero estar solo
- Esta bien Coral vamos a descansar… anda sube yo te alcanzo
- Esta bien…-subiendo ya un poco tranquila
Al entrar Coral al cuarto, Souma y Penélope se quedaron solos en el salón
- Que te traes con ella Souma
- A que te refieres, es decir porque debería contestarte
- Pues mejor hablemos y solucionemos esto de una buena vez, quieres…
- Escucha Penélope, yo… lamento mucho lo de tu mamá
- De ella no estamos hablando
- Entonces lamento lo que pasó con…
- Cállate, yo… yo solo quiero que… hagas muy feliz ha Coral, ella es muy dulce y... no quiero entrometerme
- Que quieres decir
- Quiero decir que eres libre de conquistarla yo… no puedo… impedirlo pero eso sí hazla muy feliz – dando la vuelta Penélope sube el primer escalón
- ¡Espera¡
- No hay nada mas que hablar… buenas noches, Souma – al subir una lagrima corre por su mejilla pero la oculta con uno de sus mechones
Al entrar al cuarto de Coral no encuentra a nadie, ella entra al baño y la ve duchándose, se queda mirándola hasta que Coral se da cuenta pero solo sonríe por verla a ella, solo con la luz de la luna y el susurro del viento se sientan en la cama un silencio profundo inundaba la recamara pero luego surgió un tema de conversación.
- ¿Te sientes mejor?
- ¿eh? Si… pero… ¿como puedo despertar de esta pesadilla?
- ¿pesadilla? No… Coral esta no es un pesadilla es una realidad la cual debes afrontar
- Pero… no se como de veras no lo sé Penélope, ayúdame, prométeme que tu no te iras
- Coral…
- ¡Prométemelo¡
- Lo prometo- Coral se acuesta en las piernas de Penélope y se queda acurrucada como un pajarito en ella y sus lagrimas corriendo lentamente por sus mejillas
Al acostarla Penélope deslumbrada por la inocencia de Coral solo le salió una frase pero esta lo dijo su corazón… “te amo”. Penélope se recostó a lado de Coral y ahí quedo esa noche la cual la luna lloró por un amor.
Capitulo IX
Alma sin consuelo, lágrimas de un entierro
Era la hora del entierro de Domenic el cual tenia muy mal a Coral, casi toda la noche no pudo dejar de pensar en ella, Penélope se encargó de arreglarla y darle animo pero recordó el pequeño recuerdo que Domenic había dejado, ella abrió la cajita la cual contenía unas fotos de ellas dos desde pequeñas y un diario con perfume a lirios.
Penélope la estaba peinando mientras Coral le contaba la historia de cada una de esas fotos. Al terminar Penélope de trenzarla se sentó a lado de ella y la tomó de la mano y la acercó a la altura de su corazón, el cual latía aceleradamente.
- ¿Sientes?
- Eh? Pues… si- un poco extrañada y sonrojada volteo la cabeza a un lado evitando mirarla a los ojos
- Dime ¿sientes los latidos de mi corazón?... cada latido dice tu nombre, cada latido que da dice te quiero, y cada latido de mi corazón dice que le duele verte así…
- Penélope…
- No digas nada solo piensa si mi corazón dice y late a esa velocidad imagínate el de Domenic, que ella te quería tanto y te cuidara desde arriba
- Penélope yo…yo… te…- el corazón de Coral se aceleraba más pero, es interrumpida por Souma el cual las estaba esperando desde hace ya una hora
- Hey chicas vámonos… Coral estas muy hermosa, ah si y tu también Penélope
- Vámonos que se nos hace tarde…- Penélope no podía evitar la simpatía que Coral sentía hacia Souma.
Al llegar al entierro y ya para enterrar a Domenic, Coral abrazada de Souma sentía una gran nostalgia, Penélope estaba tranquila, fría e indiferente con ella ya que veía el gran acercamiento de ellos dos. Coral un poco triste pero ya mas calmada con las palabras que Penélope le dijo en la mañana, se acercó a su ataúd y solo arrojó un lirio, la flor que mas le gustaba y arrancada de su jardín, las palabras que dijo Coral con una tierna sonrisa fueron “nos veremos pronto… amiga, no te olvidaré”. Después de que todos se fueron Coral, Penélope y Souma se quedaron, Coral cargaba el diario de Domenic y el suyo, ella enterró su diario junto con Domenic y ella se quedó con el de su amiga. Al llegar al colegio Coral pidió a Penélope que la dejara un rato a solas, ella aceptó, lo mismo le pidió a Souma. Sin decidirse aun y con el dolor en su alma abrió las páginas doradas de ese diario el cual revelarían nostalgia y sacaría a luz la verdad y las lagrimas de un alma sin consuelo.
Capitulo X
Memorias de un amor imposible
Leyendo el diario de su amiga se daba cuenta poco a poco que solo hablaba de ella, de todo lo que Coral le contaba y los consejos que le daba, en una de las páginas del diario decía lo siguiente:
“Hoy Coral me dijo que me quería mucho, que me tenía toda la confianza del mundo y me contó que un chico le gustaba y ese chico es Felipe Rojas, el es uno de esos chicos ricos que buscan jugar con los sentimientos de las muchachitas ingenuas como mi dulce Coral, me dolió mucho que me dijera eso ya que en el fondo de mi corazón, en lo más profundo de él yo la amo, no puedo decirle ella y yo… solo somos amigas pero espero algún día decírselo pero por el momento no, por ahora solo le daré el mejor de mis consejos, le daré mi apoyo como ella me considera, como su hermana. Le aconseje que lo conociera mejor y que se fijara bien en sus sentimientos por hoy solo le di un beso de ternura, espero que algún día pueda darle el beso apasionado que tanto deseo.”
Coral quedó perpleja al leer eso, eran ya las 9 p.m. y Coral seguía leyendo el diario en cada pagina de ese diario habían deseos y sueños que nunca pensó de su mejor amiga, leyendo ya las ultimas páginas de ese diario una tristeza muy grande sintió, al saber que su mejor amiga estaba enamorada de ella las lagrimas recorrían sus rosadas mejillas pero tomando un suspiro volvía a leer la vida de Domenic ya faltando pocas hojas para terminar Coral leyó una la cual decía que antes de que ella dijese la verdad acerca de sus sentimientos consultó una bruja, Coral creía mucho en esas cosas así que por primera vez Domenic quiso comprobar, en el diario decía todo lo que la bruja le dijo, el pronostico fue exacto, decía que la muerte la asechaba pero que una persona sufriría por ella, también decía que cuando fuera luna llena Domenic debería decir todo lo que sintiese en ese momento, Domenic había escrito que no creía nada de esas cosas así que lo dejó ahí. En las siguientes páginas hablaba sobre Penélope y todo lo que Coral decía acerca de ella, Domenic nunca había visto a Coral tan feliz, ella sabía que Coral sentía algo más que agradecimiento y admiración hacia ella.
De mañana como de costumbre Domenic escribía lo que iba a hacer y después en la noche escribía lo que aconteció, era una rara manera de contar pero ese era su estilo, en la mañana escribió lo siguiente:
“queridísimo diario se que no te trato con cariño muy a menudo pero debo contarte algo, esta noche le confesaré todo a Coral, te confieso que tengo algo de miedo pero sé que todo saldrá bien, aunque no sé como reaccione mi dulce niña, pero respetaré su opinión pero si lo que dijo la bruja es verdad no quiero morir sin antes decir a Coral lo siguiente… TE AMO¡¡¡¡¡ CORAL TE AMO¡¡¡ DESDE 100PRE, PERDONAME POR OCULTARTELO PERO NO PUDE EVITARLO TU DULSURA HE INOCENCIA ME HACIAN ACTUAR COMO UNA LOCA Y SÉ QUE TE CONFUNDO PERO ES LA VERDAD… SOLO QUIERO QUE SEAS FELIZ”
Después de escribir esto pasó la jornada académica cuando Coral le contó sobre su cita con Penélope la cual la dejó un poco desconcertada y triste pero seguía firme con su decisión.
En la Última página de su diario había un dibujo de un corazón roto el cual en la parte de atrás decía:
“Ahora que me he enterado de los verdaderos sentimientos de Coral se que es momento de decirle lo que siento por ella además yo la amo y aunque no sea feliz a lado mío sé que lo será a lado de otra persona… fin…”
Cuando terminó de leer en las hojas estaban señales de gotas, Coral sabía que la escribir esa carta Domenic estaba llorando, Coral se sintió muy mal y triste, solo se dio cuenta de algo que le sirvió de consuelo y era que su amiga no estaría tranquila de verla llorar por causa de ella. Era la 1 a.m. y Coral quería ir donde Penélope pero el sueño la venció y cayó inmediatamente en su cama, alado las memorias de un amor imposible.
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